España continúa atrapada por una ola de incendios forestales sin precedentes que no da tregua. Los fuegos, alimentados por temperaturas extremas y fuertes vientos, han arrasado con más de 50.000 hectáreas en todo el país, y las autoridades luchan por contener los focos activos en diferentes provincias.
Tres personas han perdido ya la vida a causa de las llamas. A la primera víctima, fallecida a principios de semana en una hípica de Tres Cantos (Madrid), se suman ya dos voluntarios que intentaban contener las llamas en León.
La situación más grave se encuentra precisamente en esa comunidad autónoma, en Castilla y León, donde el incendio en Molezuelas de la Carballeda ha calcinado ya miles de hectáreas, convirtiéndose en uno de los más destructivos en la historia de la región.
Las llamas, que comenzaron como un pequeño foco en Zamora el domingo, han ido avanzando rápidamente hacia la provincia de León, desplazando a miles de personas y dejando una estela de devastación.
En la zona, los equipos de bomberos y voluntarios luchan día y noche para contener las llamas, pero las condiciones meteorológicas siguen siendo desfavorables, lo que dificulta enormemente las labores de extinción.
Las autoridades locales han pedido la colaboración de la población para evitar más víctimas y han intensificado las labores de evacuación, que afectan a miles de personas.