La mañana de este miércoles se reportó un tiroteo en la Escuela Católica Annunciation de Minneapolis, Minnesota, que dejó al menos 17 personas heridas y al momento dos niños murieron.
El tirador, quien aún no ha sido identificado, tenía 20 años y se suicidó tras el ataque, de acuerdo con la policía. El primer en informar de la situación fue el gobernador Tim Walz.
“Estoy orando por nuestros niños y maestros cuya primera semana de clases se vio empañada por este horrible acto de violencia”, escribió.
Walz indicó en primer momento que autoridades estatales se encuentran en el lugar, mientras se desplegaba una respuesta coordinada con agencias locales y federales. En paralelo, agentes del FBI y de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) acudieron para apoyar las labores en la zona.
El incidente habría sido al inicio de las clases, en que, según el horario escolar, se celebró una misa para toda la escuela a las 8:15 de la mañana (local). Los estudiantes estaban apiñados en los bancos cuando un tirador abrió fuego afuera del edificio con algún tipo de arma semiautomática.
El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, pidió condolencias a las familias y afirmó que hay niños entre las víctimas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ya fue informado de la situación.
«He sido informado de manera completa sobre el trágico tiroteo en Mineápolis, Minnesota. El FBI respondió rápidamente y está en el lugar. La Casa Banca continuará monitoreando esta terrible situación. ¡Por favor únanse a mí rezando por cada persona involucrada!», dijo en su cuenta de Truth Social.
El incidente ocurre durante en la primera semana de clases, un periodo en que las escuelas suelen reforzar medidas de acceso y coordinación con autoridades.