Entre varios elementos a considerar, una de las principales
sugerencias dadas por los principales expertos de transporte y urbanismo para
mejorar casi al instante las condiciones del transporte colectivo, radica en
entregarle un carril confinado en todo lugar donde se desplace.
Este hecho, poco explorado en nuestra zona metropolitana, de
inmediato mejorará los tiempos de traslado y por ende, la espera de las
personas usuarias de este servicio. Pocas cosas tan antidemocráticas en nuestro
entorno que tener un autobús de transporte colectivo, moviendo a decenas de
personas, detenido en la congestión provocada por autos ocupados por solo una
persona.
Con un carril
dedicado, mejora el servicio, impactando positivamente en la calidad de vida de
la mayoría de la población, usuaria del transporte colectivo, haciendo más
justo el reparto modal del espacio público en la ciudad, ocupado en más del 85%
por automóviles estacionados y en movimiento.
El carril confinado no necesita de una obra civil. Como lo
demuestran muchos casos de éxito, basta la pinta de una línea divisoria y la
orden a choferes de transporte colectivo y de auto particular de la
exclusividad de paso para sentir de inmediato los efectos de la medida.
Las quejas de automovilistas que verán “afectados” sus
tiempos de traslado o la pérdida de “su lugar” de estacionamiento, quedarán
ampliamente compensadas en efectos positivos en la mayoría, históricamente
ignorada, de personas usuarias del transporte colectivo.
En un plazo máximo de seis meses, las quejas desaparecerán
pero los efectos positivos de la media persistirán. ¿Quién se sigue quejando
del carril “perdido” en Constituyentes, Universidad o Avenida de La Luz? ¿La
movilidad “colapsó” en esas vialidades, como predijeron algunas personas? La
medida ataca un problema de raíz, un problema que debió atenderse desde el
siglo pasado, con la llegada masiva de los autos en la ciudad pero que todo el
tiempo se ha ignorado: la justa repartición del espacio vial.
Es un acto de valentía, voluntad política y sobre todo,
visión de futuro tomar esta decisión. Por razones ambientales, de salud,
seguridad colectiva y muchas otras, cada vez queda claro que la era del auto ha
llegado a su fin, y seguirle privilegiando como hasta ahora es vivir anclado en
la mitad del siglo XX.
Entre más pronto lo entendamos, más pronto resolveremos
estos problemas. Los beneficios de la medida propuesta, darán una muestra de
que el nuevo director del transporte y en general, la administración estatal sí
trabajan en las mejoras, otorgando confianza en las acciones futuras, algo que
no sucedió con las direcciones anteriores, cuyo paso por la instancia fue nulo
en los hechos.
Una mejora exponencial en el transporte público está en
concordancia con los Objetivos del Desarrollo Sustentable y la Agenda 2030 de
ONU-Hábitat, así como las recomendaciones del Instituto Mexicano de la
Competitividad para mejorar la movilidad. En una democracia, el interés general
pervive sobre el particular, algo que apenas hemos experimentado en el espacio
público en Querétaro. Si uno de los objetivos del gobierno es reducir las
brechas de desigualdad, aquí hay una medida en ese sentido.