El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió este martes al declarar que su país cortará todo comercio con España. La medida se produce después de que el gobierno español rechazara permitir que el ejército estadounidense utilizara sus bases para operaciones vinculadas a los ataques contra Irán.
Durante una reunión en Washington con el canciller alemán Friedrich Merz, Trump afirmó ante periodistas: “España se ha portado fatal”. Añadió que había ordenado al secretario del Tesoro, Scott Bessent, “romper todas las relaciones” con el país europeo, en lo que constituye una de las decisiones más drásticas en la política exterior reciente de su administración.
España es un socio comercial relevante para Estados Unidos dentro de la Unión Europea, y la decisión podría tener repercusiones tanto en las exportaciones como en las inversiones bilaterales.
La decisión de cortar el comercio con España podría generar fricciones dentro de la Unión Europea, que probablemente se verá obligada a responder ante una medida que afecta directamente a uno de sus miembros.
En el plano económico, la ruptura comercial tendría consecuencias inmediatas en los flujos de bienes y servicios. Empresas estadounidenses con inversiones en España podrían verse obligadas a replantear sus operaciones, mientras que exportadores españoles perderían acceso a uno de los mercados más grandes del mundo.










